Pero, cuando empezamos a cobrar las primeras camisetas… “¿De verdad lo están haciendo?”, susurró una muchacha. “¡Joder, no!”, exclamó David. “¿Por qué no lo hicimos nosotros?” David  acababa de cambiar de trabajo.  El teléfono se llenó de mensajes.

 

Decidimos que era el momento de dejar nuestro antiguo trabajo. Para diversión de mis amigos me puse a hacerles preguntas a modo de estudio de mercado, eran nuestro nicho de mercado y toma de muestra. “Otra de las sobradas de estos dos”, dijo alguien entre dientes. Parte de la gente le daba la razón. Tenían la seguridad de que no había lugar para una empresa “de rojos descarados”.

 

“¿De verdad lo están haciendo?” Oí que se comentaba. Días después, con cómica dignidad sacamos los rodillos y la pintura y comenzamos a dar la primera mano de pintura a nuestro nuevo y flamante local. Entonces empezó la locura.  De pronto, un tenso rumor se instaló entre los allegados. La risa mudó en asombro como por arte de magia. “Guillotinas a 198 euros”. Oí resoplidos de sorpresa. Mi  familia  se quedó  sin respiración. ¡Estaban flipando! Seguimos  adelante y olvidamos a la gente que miraba la consecución de acontecimientos. Olvidamos las reglas del márketing, de las RRPP,  del bussines…. El escenario de la venta online de ropa en España parecía hacerse borroso, irreal. Me parecía que las ideas nos hablaban, a través de las proclamas y los colores, salían camisetas solas. ¡Un triunfo total! Mientras se desvanecía 2012 nos encontramos rodeados de periodistas excitados.

Los veteranos republicanos nos estrechaban la mano felicitándonos  y nos palmeaban la espalda con entusiasmo. Todos exclamaban con deleite y nos bombardeaban a preguntas… “¡Gracias! ¿Por qué no nos dijisteis  que habíais planeado esto?”… “¿Dónde aprendisteis?”… “¿Cuánto tiempo has tenido que estudiar?”… “¿Quién es vuestro fabricante?” “Nunca hemos estudiado esto”, repliqué a uno de ellos. “Y hace muy poco estábamos diseñando campañas de comunicación.” “Déjate de bromas”, rió un colega consultor de negocios que era un consumado emprendedor. “Estoy seguro de que habéis estado estudiándolo durante años.” “Sólo hacer lo que nos dio la gana con valentía ha servido”, insistí.

 

Entonces les contamos la historia completa:

“¿Habéis oído hablar de que si presentas una idea a la gente y nadie apuesta por ella, es la buena idea?”, pregunté. Algunos de mis amigos asintieron. “Eso es lo que pasó, que nadie nos daba el empujón”, respondí. “Te pones a llevar la contraria al sistema, a la manera tradicional de hacer las cosas y a diseñar como nadie lo hace y te lleva adonde estamos.”. Y entonces les contamos que siempre habíamos deseado poder utilizar ropa elegante como altavoz de nuestras luchas.

 

“Hace unos meses”, continué, “en mi tiempo libre, me puse a diseñar una camiseta de fútbol de España con los colores de la república, harto de simbología monárquica, rancia y corrupta; Enseguida mi socio entendió la dimensión del diseño. Me sorprendió ver lo fácil que lo había entendido.”

 

Entonces pedimos un taxi y nos fuimos a Barcelona, al único taller de ropa que encontramos en Google.. Cuando llegamos encontramos que la realidad que nos planteaban era la de fabricarlas a un precio elevado, con deficiencias y… dentro de 4 meses.. y a medida que las lecciones de realidad continuaban, las encontrábamos más y más retadoras. Pero antes de darnos  cuenta la imágen de la camiseta de la selección  estaba rulando por todos los teléfonos de las bases activistas de Madrid. Nada podía pararnos. “Tío, podíamos aprovechar y diseñar un logo que contara todo de una vez, república, poder popular, fuerza y elegancia” comentó mi compañero.  Lo hicimos, y quedó soberbio. Olvidamos las dificultades y nos presentamos en la revista El Jueves para hablar con ellos; los necesitaríamos de altavoz para mostrar a nuestra gente la camiseta y la nueva marca. La anticuada idea de que se necesita dinero para montar una empresa en una industria dinosaurio nos la pasamos por el forro.

Simplemente ofrecimos un precio especial por la camiseta a quien comprara El Jueves y el boca a boca hará el resto. Además, con dos narices, implementamos el grueso de nuestra comunicación de una empresa mayormente online en un medio en papel. Ahí queda eso.

(Aquí los reconocimientos: Varios grupos y músicos se portaron como auténticos HERMANOS para nosotros. Eternas gracias).

 

Y tened algo presente: no es fácil hacer negocios con periódicos, proveedores, caseros y haters cuando tu hablas de república y justicia y ellos son franquistas. Como hace unas semanas decía un periódico sobre nosotros:

 

El Confidencial. Agosto de 2018

Todo buen emprendedor sabe que, si quiere que su ‘startup’ tenga éxito, uno de los mayores requisitos es no meterse en problemas. Si aspiras a crear una empresa global y que llegue a todo el mundo, olvídate de entrar en temas políticos o polémicos, ya que eso podría poner en tu contra a los potenciales clientes, usuarios e incluso inversores.

Sin embargo, este emprendedor español, abiertamente republicano y de izquierdas, ha hecho de su posicionamiento ideológico un punto a su favor. Aunque su trabajo le ha costado: ha tenido un juicio penal (que ganó) contra el Real Madrid y Florentino Pérez, ha sacado una camiseta republicana de la selección española de fútbol y ahora no duda en cachondearse de los que se oponen a la exhumación de Franco del Valle de los Caídos. El eslogan de su última campaña publicitaria no deja lugar a dudas: ‘¿Qué vas a ponerte para el unboxing facha?’. Esta es la historia de la ‘startup’ española 198.”

 

Es decir, la película solo estaba comenzando.

Continuará…