Cualquier aproximación que se haga sobre la ropa sostenible debe partir de una premisa fundamental. No estamos hablando de una tendencia en moda, como los pantalones de campana, o la chaqueta bomber en 2017, sino de un movimiento cultural y organizativo en el mercado textil.

Este concepto no ha hecho más que comenzar y aún tiene que desarrollarse con la incorporación de nuevos actores y planteamientos. Nosotros somos sólo un eslabón más en una cadena textil alternativa a nivel mundial. Desde Malasaña, con amor.

Queríamos compartir con vosotros algunas reflexiones sobre la ropa sostenible ¿Qué significa este concepto? ¿Por qué decimos que somos sostenibles? ¿Cuántos más hay como nosotros? Sigue leyendo para bucear en este mundo.

Un héroe llamado Petrini

Carlo Petrini es un sociólogo italiano que entre otros reconocimientos ha sido nombrado Héroe Europeo por la revista Time. Ha participado con diferentes editoriales a través de escritos e investigaciones relacionadas en su mayoría con la gastronomía italiana.

Un día de Julio de 1986, molesto con la apertura de un McDonalds en la Piaza di Spagna de Roma, reunió a sus amigos a la mesa y fundaron la asociación ArgiAcola. Posteriormente se llamará SlowFood. Revindicando así una cultura gastronómica diversa que huya de la estandarización de los gustos.

Carlo Petrini

Carlo Petrini – Fotografía de Barry Lewis/© Barry Lewis/Corbis

La organización está presente en todos los continentes y ha adoptado el caracol como emblemaTan sencillo como cambiar el fast por el slow – debió pensar Petrini. La organización cuenta ya con más de 83,000 socios. Aquí puedes encontrar un enlace a su web.

El tiempo como forma de lucha

El Slow Movement (Movimiento Lento) nació a posteriori y no responde a las directrices de ninguna organización. No debe confundirse con slowfood o slowfashion. Estos términos son aplicaciones prácticas de la filosofía a nivel sectorial.

El Movimiento Lento busca influir en todos los ámbitos de la sociedad reivindicando el tiempo como un derecho, la vuelta a la producción local y el respeto al medio ambiente. Los avances tecnológicos se entienden como útiles para optimizar procesos siempre y cuando esas innovaciones estén dirigidas a humanizar el proceso de fabricación. Ahora ocurre justo lo contrario.

El concepto slowfashion donde encontramos la ropa sostenible, es hermano de slowfood o cittaslow. Este último de carácter más generalista.

¿Qué es la ropa sostenible?

Es una tendencia que en los últimos tiempos se está viendo fortalecida por el interés creciente en la ropa hecha en España o en Europa. La moda producida de forma sostenible son prendas elaboradas bajo los estándares éticos y medioambientales. Nace como respuesta de empresarios de la moda en toda la Unión Europea a las condiciones y los márgenes que las grandes firmas imponen en el sector. Practicas que se han demostrado nocivas para el entorno e injustas para la libre competencia. A lo que se añade, según algunas investigaciones, un riesgo para los derechos laborales en países en vías de desarrollo.

Según la revista Harper´s Bazaar: “El consumidor no solo se fija en la parte estética de la ropa, sino que va más allá. El cómo y dónde se fabrica la ropa también importa.”

Kate Flecher fue la pionera en acuñar el término y desde entonces no ha hecho más que sumar seguidores.

¿Por qué es importante en España?

En los años 90 y principios de los 2000, coincidiendo con el boom de una multinacional patria, la industria de producción textil en Galicia vivió una época dorada. El modelo de negocio de estas compañías busca de forma intermitente la disminución de los costes de producción así como el incremento del margen de beneficio. En otras palabras, hacer más, más barato. Lo que terminó dejando España desindustrializada tras el boom inicial pero con un gran consumo ya desarrollado y muy activo. Puede extenderse a cualquier industria, como la juguetería.

Así lo cuentan a Jordi Evolé dos mujeres que regentaban un taller en Galicia (4 minutos)

 

Los talleres gallegos fueron, en una lenta amargura, ajustando sus márgenes y siendo lo más eficientes posibles hasta que finalmente, se vieron desbordados por las exigencias de la deslocalización. La región se vió bocada a la miseria y la desesperación y aún siguen luchando por recuperarse.

Los agentes que defienden una ropa sostenible buscan convencer a los consumidores de que la moda efímera favorece un sistema de producción injusto. En otras palabras, si no corregimos el rumbo, nos cargamos el chiringuito. Buscan que el mercado español sea (como ha sido siempre) productor además de consumidor.

María Almazán es un ejemplo de compromiso. Pone en contacto telares y obreros gallegos con marcas que estén interesados en la producción de moda sostenible. Ha sido nombrada Emprendedora Social del año en 2016 por la organización Ashoka, os dejamos un enlace a su proyecto.

María Almazán

María Almazán en una entrevista con Jordi Evolé

¿Por qué decimos que 198 hace ropa sostenible?

La producción de 198 es  un 90% española y 100% Europea. Aquellos productos que fabricamos fuera de nuestras fronteras llevan el certificado Fair Trade, que garantiza las condiciones laborales de quienes la fabrican. Nos centramos en crear productos de calidad que perduren en el tiempo para evitar el consumo irracional. Por último, pero no menos importante, invertimos parte de nuestros beneficios en el patrocinio de bandas de música o proyectos de diferentes ONGs.

Los polos de marca 198 son uno de nuestros buques insignia de fabricación española. Tienes más información sobre nuestros productos slow en el artículo sobre ropa hecha en España.

Y vosotros… qué opinión tenéis sobre la ropa sostenible?

Ropa hecha en España