Se cumplen 55 años de la primavera del carbón de 1962. Un levantamiento de los mineros asturianos reclamando mejores condiciones y salarios que provocó una ola de solidaridad entre trabajadores de toda España y mostró las condiciones a las que se enfrentaban los mineros cuando bajaban a los pozos de carbón.

Santa Bárbara, hoy nos acordamos de tí.

El carbón en España

Ya en los inicios, las explotaciones eran propiedad de las grandes familias europeas. Belgas, británicos o franceses de clase pudiente negociaban el precio del carbón con el gobierno en un boyante mercado energético mundial. España salía de la contienda civil y podía obtener dinero cediendo la explotación de sus recursos naturales, lo que era posible gracias al arriesgado y mal pagado trabajo de los mineros.

La subida del precio del petróleo a finales de los 70 disparó la demanda de carbón hasta las 14,000 toneladas/año. Pero la posterior integración de España en la Unión Europea, la firma del protocolo de Kioto, así como la aparición de otros combustibles terminaron por forzar el cierre de la mayoría de los pozos. Varios se encuentran actualmente en concurso de acreedores.

Desde Europa se demanda una reconversión industrial en las cuencas mineras asturianas desde hace tiempo. Comisiones Obreras pedía recientemente al gobierno que obligase por ley a las empresas energéticas a comprar carbón nacional para garantizar el futuro de los pozos españoles que aún siguen en activo y generar recursos que permitan reorientar la zona hacia otros sectores. El asunto va para largo, parece.

mineros asturianos

La huelga silenciosa de los mineros asturianos

Allá por 1960, los propietarios de los pozos de extracción amenazaban a los trabajadores con despidos y los sometían a vejaciones continuadas. El sueldo de un minero era de 100 pesetas al día y según cuenta la mujer de uno de ellos en un documental de RTVE titulado “La huelga del silencio”  a veces no les llegaba ni para comer. Trabajan sin protección durante jornadas interminables y vivían junto a los pozos en condiciones de insalubridad. Muchos de ellos padecían silicosis, cataratas u otras enfermedades derivadas de su trabajo.

El derecho de huelga no estaba legalizado, por lo que los mineros pactaron un código de silencio y con miradas o gestos sabían si tenían que parar su jornada o reducír la productividad sin llamarlo huelga. Esto despistó mucho a la policía que recogía en sus informes como los mineros mantenían una actitud “tranquila”.

Por esto se la conoce como la huelga silenciosa.

El pozo Nicolasa de Mieres.

el 6 de Abril de 1962, siete empleados del pozo Nicolasa decidieron detener su jornada y pedir una mejora en las condiciones de trabajo. Entre los 7 se encontraban militantes de izquierda pero también un ex combatiente falangista de la división azul, mostraban así que la reivindicación era laboral y no política. Al día siguiente los siete mineros fueron despedidos.

Uno de los compañeros del pozo se lo contaba así por carta a su hermano exiliado en Francia.

7 de abril de 1962

Querido hermano.. Al final han suspendido a los siete picadores de empleo y sueldo, mientras tramitan el despido definitivo. Es la gota que ha colmado el vaso. El relevo de la mañana no ha entrado a trabajar y los de la tarde hemos hecho lo mismo. El pozo Nicolasa está paralizado. A última hora ha venido el delegado provincial de Sindicatos para amenazarnos con la rescisión del contrato. La gente no ha hecho caso. Estamos hartos.

 

Los balcones de la comarca de Mieres se llenaron de buzos de trabajo colgados por las mujeres quienes también arrojaban maíz en los caminos hacia la mina con la intención de llamar gallinas a los esquiroles. En sólo unas semanas, a pesar de ser ninguneados por la prensa, el conflicto logró repercusión y se extendió por Asturias, León, Huelva, Bizkaia y algunas fábricas del cinturón de hierro de Madrid. Lo que nacía como un un conflicto laboral puntual había terminado como un asunto de estado y con buena parte de la industria en servicios mínimos.

Radio Pirenaica emitiendo desde el exilio

El 27 de Abril, La Pasionaria lanza junto a Santiago Carrillo un mensaje radiofónico a través de la emisora pirenaica llamando a la solidaridad con los mineros asturianos. El conflicto toma entonces cariz internacional y el New York Times se hace eco de la protesta. El mundo universitario se une a las demandas de los mineros y Manuel Vazquez Montalbán es detenido junto a su esposa y dos estudiantes más en el campus de su facultad por cantar en voz alta el Asturias Patria Querida.

Reacción del gobierno y los capataces

Franco reacciona ofreciendo negociación mientras llena la región de policía y miembros de la brigada político-social. Los propietarios de las explotaciones, por su parte, envian una carta con los nombres de los huelguistas a los economatos prohibiendo de esta forma que los trabajadores que participan en las movilizaciones comprasen productos básicos. La situación se estanca entre el miedo, el hambre y la desesperación durante un mes más. Así lo recogía el minero en las cartas a su hermano:

3 de mayo de 1962:

Llevamos casi un mes de huelga y la cosa empieza a ponerse fea en casa. Carmen y los críos andan inquietos porque no queda dinero y hay que ingeniárselas para traer algo de comer. Celestino, el andaluz que tiene la tienda de ultramarinos debajo de casa, se está portando muy bien y nos fía. Otros muchos comercios están haciendo lo mismo. También la parroquia y algunos vecinos están proporcionando alimentos a las familias mineras que peor lo pasan. Ya sabrás que el Benfica le ha ganado la final de la Copa de Europa al Madrid. No todo iba a ser malo.

Solidaridad Internacional

Se vive una ola de solidaridad en España, pero también desde el exterior. Movilizaciones en París o Rusia apoyan a los mineros asturianos y se organizan cajas de resistencia con fondos y alimentos. A medida que avanza el conflicto las detenciones se suceden, Franco declara el estado de excepción en todas las provincias que están secundando la huelga y el ambiente se tensa por momentos.

estado de excepción

 

Negociación fructífera y represalias

A finales de Mayo de 1962, presionado por la iglesia católica que pide mejores condiciones para los trabajadores, el gobierno de Franco cede y sube el precio de la hulla a 75 pesetas por tonelada. Envía al ministro de gobernación para que negocie con las comisiones de mineros que se habían improvisado. De esta forma, los mineros asturianos del carbón lograban sus reivindicaciones y herían para siempre la autoridad del gobierno. Al año siguiente Franco enviaría algunos de sus más sanguinarios generales a la zona para descubrir quiénes estaban detrás. Anita Sirgo, vecina de Mieres, perdió el sentido del oído debido a los golpes que le propinó el Coronel Caro durante su detención. Pero no consiguió sacarle el nombre de ninguno de sus camaradas.

Camiseta carbón de 198

Desde 198 venimos colaborando con las movilizaciones de los mineros desde hace tiempo. La camiseta carbón es nuestro guiño a esta sacrificada profesión. Algodón premium y el logo laureado bordado en el pecho en color rojo. Una camiseta fabricada en Europa bajo nuestra supervisión y con la que todos ganamos. Queremos seguir siendo tu tienda de ropa sostenible en Madrid, reivindica el espíritu de los mineros asturianos con esta camiseta hecha en Europa.

camiseta-carbon

Os dejamos con esta versión a capela del himno de los mineros cantada por otro asturiano, Pablo UndDestruktion. Editado para YouTube por Twobaskos. Simplemente deliciosa.

¡Salud!

Fuentes;