Según Wikipedia, espacio recurrente de investigación y lugar al que recomendamos hacer donaciones de vez en cuando, la clase trabajadora es el conjunto de individuos que aportan el factor trabajo en la producción de bienes y servicios recibiendo un salario o contraprestación económica, sin ser propietarios de los medios de producción. En otras palabras, la mayoría de los que se levantan muy pronto cada mañana.


No sólo la industria militar ha influido en la moda, con la Bomber como principal ejemplo, las clases trabajadoras también han creado iconos atemporales que se reinventan cada temporada. Algunos iconos de este estilo, como la boina plana o la camisa blanca remangada prostituyen su espíritu de clase cada vez que vienen desde Bangladesh. Desde 198 hemos querido darle la vuelta a la tortilla.

El estilo de la clase trabajadora o Working Class propone un corte funcional, elegante, arraigado en lo local y fabricado con materiales de primera calidad. Parecido al slow fashion.

No hay diferencia entre quienes sostienen los imperios de otros, pero sí muchas cosas en común, y ya es hora de decirlo con estilo. Debajo de cualquiera de nuestras chaquetas o remangada hasta los codos, la camisa Oxford de 198 va a encantarte.

 

Una camisa de verdad

Seguramente te haya pasado. Compras una camisa y a los tres lavados parece una bufanda, o un trikini. Deja de tirar el dinero. Termina con las camisas de baja calidad que se desintegran en un año de rodaje.

La camisa Oxford, además de haber sido fabricada de forma sostenible, te hace viajar al armario de tus antepasados. Su tacto recuerda aquellas camisas blancas que se ponían nuestros abuelos para trabajar el campo, ir a la fábrica o bailar en la romería. Aunque pasara el tiempo, aquellas camisas mantenían un brillo y aspecto envidiables. Camisas con las que sentirse elegante en cualquier sitio, funcionales y prácticas.

La Oxford de 198 es una camisa fabricada en algodón orgánico de 12 hilos. Desde el primer roce entre los dedos se palpa un tejido diferente a las camisas que conoces. Si enfocas la vista, verás cómo las líneas de algodón se entrelazan formando una tela consistente pero muy transpirable. El acabado en puños, cuello y zonas de refuerzo, lleva un minucioso punteado que previene el desgaste del lavado o el día a día.

La Oxford es una camisa de verdad. Te durará años. Compromiso de 198.

camisa sostenible de calidad

Evolución del estilo de la clase trabajadora

De origen fundamentalmente británico, el estilo Working Class  fue una tendencia estética muy relevante en toda Europa a partir de la revolución industrial. La estética punk o el movimiento conocido como Britpop, típico de bandas como Oasis o Blur, beben en su indumentaria de la clase trabajadora británica. Que vivía en barrios alejados del centro de Londres, Manchester, Liverpool o Brighton.

En España también tuvimos un estilo propio de las clases populares aunque de perfil algo más rural. Incluso en las zonas industrializadas. Era menor la variedad entre clases principalmente porque era mayor la diferencia entre clases.

No había llegado aún la industrialización de los 60, con las migraciones geográficas en los 70 y 80. Donde se desarrolló más la estética de clase en España. Sobretodo en Madrid y Barcelona. Que eran también cuna de la modernidad.

Algunas prendas arquetípicas de este estilo son la boina plana, usual entre los hípsters hoy en día, la chaqueta Workman, difícil de encontrar fuera del Reino Unido y las botas Chelsea, que podemos ver en cualquier zapatería.

Hay más ejemplos como los vaqueros o el peto de los campesinos.

workman jacket

Chaqueta Workman (modelo original renovado) Fuente: Mens Fashion Magazine

 

Una vez más, la versatilidad y la calidad son el mejor punto de partida para una prenda icónica. Pasó lo mismo con la chaqueta Harrington. Los pobres, aunque prácticos, visten bien.

La globalización pasa factura

La moda actual permite al individuo coquetear con su antagónico en la escala social. Dejando de identificarse con su realidad en una contínua aspiración. Lo podemos ver en las revistas de moda que sugieren en un mismo look prendas de segunda mano y objetos de incalculable valor, inalcanzables para un individuo de clase trabajadora, como una colonia o un determinado reloj. Las fronteras socioeconómicas nunca han estado más difuminadas estéticamente.

Se pierde completamente el estilo de clase ¿Casualidad?

El Reino Unido y los Chavs

Desde mediados de los 90, en los medios de comunicación británicos se utiliza el término “chavs” (similar a chonis en castellano) para designar a individuos que viven en barrios obreros o viviendas de protección oficial, caracterizandolos con los peores ejemplos que se pueden encontrar en esos espacios. Ofreciendo una imagen distorsionada de las personas que allí residen. El objetivo es que los ciudadanos de clase trabajadora rechacen esta etiqueta y quieran identificarse con la clase media o alta. Aspiren mediante la adquisición de bienes, servicios y complementos a una realidad en la que es díficil que encajen. Endeudandose en muchos casos.  Así se lo cuenta Owen Jones a Jordi en Salvados.

 

Queda preguntarse si algo parecido puede estar ocurriendo en España. Entre los barrios obreros de nuestra geografía.

La camisa blanca de 198

Desde 198 nos hemos puesto manos a la obra. Hemos sacado algo que no podía retrasarse más. Una buena camisa blanca. Para ir a currar a destajo o sellar el paro y seguir buscando empleo con estilo reivindicativo. Nos hemos venido arriba con el algodón (en serio, es muy bueno) pero también hemos querido ponerle el logo laureado bordado en el pecho y un cuello ligeramente más corto que cualquier otra camisa ¿Por qué? Hay que marcar la diferencia.

Queremos que la uséis a fondo, que la lavéis con cuidado, que la queméis y sudéis, que toméis cañas después del partidillo con ella puesta siendo, de lejos, el tipo más sostenible a este lado de los pirineos.

Qué calor hace estos días ¿No?

 

camisa para hombre

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Fuentes: http://www.mensfashionmagazine.com/taking-inspiration-from-working-class-style